Quizás, la comunicación no violenta tenga su aplicación más importante en uno mismo. Como somos interiormente, si nos tratamos de manera violenta es difícil que seamos compasivos con los demás.

Ante nuestras propias equivocaciones, solemos enredarnos en un sentimiento de odio hacia nosotros mismos en lugar de beneficiarnos de conocer una nueva limitación que tenemos con la que poder avanzar en nuestro crecimiento personal. Si la manera con la que nos evaluamos nos lleva a sentir vergüenza y con ello cambiamos nuestra conducta, hacemos que nuestro crecimiento y aprendizaje esté guiado por el odio que nos damos a nosotros mismos ¿cómo podemos pretender actuar de distinta forma con el resto de personas?

Existe una expresión en nuestro idioma que tiene el gran poder de generar sentimiento de vergüenza y culpa. Es una expresión que parece inofensiva y usamos bastante para evaluarnos, está tan arraigada en nuestra conciencia que nos parece imposible prescindir de ella. Se trata de la expresión debería. Cuando la usamos en la mayoría de las ocasiones nos estamos resistiendo a aprender ya que esta expresión implica que no había otra opción. Los seres humanos tenemos la necesidad de tener que elegir y cuando escuchamos una exigencia del tipo que sea solemos resistirla, incluso una exigencia camuflada con un debería.

Recompensas

Cuando actuamos estamos buscando de alguna forma una recompensa, bien puede ser dinero o simplemente conseguir la aprobación. En el segundo caso ocurre porque en nuestra cultura nos han inculcado que con cada “buena” acción obtendremos una “recompensa”. De niños nos han ensñado que después de una acción “buena” nos responderán con un “eres un buen niño” y una sonrisa, esto hace que de adultos seamos adictos a ello y nos engañemos creyendo que la vida consiste en obtener recompensas por cada cosa que hagamos. Con ello hacemos todo lo que haga bien para otras personas y evitamos todo lo que podría provocar desagrado o castigo.

De esta manera lo único que hemos hecho ha sido vivir “comprando” el amor de otros en lugar de enriquecer la nuestra propia vida. Y lo más importante, si logramos optar por esta segunda parte y enriquecer la vida veremos que los demás nos lo agradecen. Este agradecimiento nos dará la auténtica alegría que ninguna aprobación de los demás conseguirá jamás.

Al igual que este sentimiento de buscar aprobación existen otros como:

  • Escapar del castigo (miedo)
  • Evitar vergüenza
  • Evitar sentimiento de culpa
  • Porque es un deber

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